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Mejores personas = Mejores profesionales

Para qué sirve el desarrollo de las habilidades personales en el entorno profesional.


“Cuando cruzo la puerta de mi trabajo, me olvido de todos mis problemas personales y trabajo como si nada”


Quizás sea una de las mayores mentiras que he oído a lo largo de mi vida profesional. Y no sólo la he oído, sino que también la he dicho y lo que es peor aún, me la he creído…


Sin embargo, con los años he descubierto que la realidad era distinta a cómo la quería ver yo. Nos comemos nuestras propias mentiras porque pensamos que eso nos hace la vida más fácil y que funcionamos mejor. Pero no hay nada peor que mentirse porque “No hay más ciego que el que no quiere ver”


¿Y qué ocurre cuando nos mentimos, cuando nos negamos a ver la realidad?


Mentirse es el equivalente a vendarnos los ojos mientras caminamos por un sendero. Mientras el camino sea recto, sin agujeros y sin obstáculos, todo va bien. A lo sumo nos podemos caer, pero nos volvemos a levantar diciendo: No pasa nada, sólo es un mal día.


Pero llega un día en el que en el sendero aparece una curva, o un árbol caído como obstáculo, o peor aún, un agujero con el que tropezamos y nos torcemos el tobillo (con un poco de suerte sólo es un esguince y no un hueso roto). Ese día, por causa de la venda que nos hemos auto-colocado, sufrimos las consecuencias de algo que podríamos haber evitado.

No significa esto que caminar con los ojos abiertos, sin la venda puesta, evite que aparezcan curvas, obstáculos o agujeros. Pero sí que nos ayuda a verlos venir desde lejos, a prevenirlos y, en el momento dado, a solventarlos: cambiando de dirección en la curva, escalando el árbol caído o esquivando el agujero.


Todo eso se consigue con los ojos bien abiertos, viendo la realidad de frente y actuando en consecuencia.


Este es el lugar que tiene el desarrollo de las habilidades personales en el entorno profesional: quitarnos la venda, despertar la consciencia y desarrollar herramientas que nos permitan ser mejores profesionales, solventando esos obstáculos que inevitablemente aparecerán.


De esta forma, no solo llegamos más lejos, sino que además evolucionamos y evitamos consecuencias tan molestas y desagradables como torcernos el tobillo, las cuales nos dejarán una lesión que tal vez nunca termine de curarse.


He visto y vivido demasiadas personas tropezando, bloqueadas o perdidas en sus puestos de trabajo. Y como soy una persona de acción, decidí abrir bien los ojos y tomar el camino de acompañar a las personas a quitarse la venda para que sigan evolucionando en su entorno profesional.


Porque, ¿cómo crees que funciona mejor una empresa, organización o negocio: con personas con la venda puesta o con los ojos bien abiertos?


Yo lo veo claro...


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